La dilución es un fenómeno que se produce cuando una empresa emite nuevas acciones y, como consecuencia, disminuye el porcentaje de participación que tienen los accionistas existentes en el capital social de la compañía. En otras palabras, cada acción existente representa una porción menor de la empresa después de la ampliación.

Este efecto puede afectar tanto al derecho a voto como a la participación en los beneficios (dividendos) y en el patrimonio de la sociedad. Aunque no siempre tiene consecuencias negativas para el inversor, la dilución suele generar preocupación entre los accionistas, especialmente si no pueden mantener su participación mediante el ejercicio de derechos de suscripción preferente.


¿Cuándo se produce la dilución?

La dilución se produce principalmente en los siguientes casos:

  • Ampliaciones de capital con emisión de nuevas acciones.
  • Conversión de instrumentos financieros en acciones, como bonos convertibles o opciones sobre acciones.
  • Ejercicio de stock options concedidas a empleados o directivos.
  • Fusiones o adquisiciones pagadas con acciones.

Cualquier acción que aumente el número total de acciones en circulación sin que los antiguos accionistas compren nuevas participaciones contribuye a diluir su peso relativo en la empresa.


Ejemplo práctico de dilución

Supongamos que una empresa tiene 1.000.000 de acciones en circulación. Un accionista posee 100.000 acciones, lo que representa el 10 % del capital social.

Si la empresa realiza una ampliación de capital y emite 500.000 acciones nuevas, el total pasa a ser 1.500.000 acciones. Si el accionista no acude a la ampliación, su participación pasa a ser:

100.000 / 1.500.000 = 6,67 %

Ha perdido un 3,33 % de control y participación en beneficios sin que su número de acciones haya cambiado.


Tipos de dilución

➡️ Dilución económica: cuando el valor por acción disminuye porque el aumento del capital no se traduce en una mejora proporcional del valor de la empresa.

➡️ Dilución de control: pérdida de influencia en las decisiones de la sociedad al reducirse el porcentaje de votos del accionista.

➡️ Dilución en beneficios: si los beneficios futuros se reparten entre más acciones, el beneficio por acción (BPA o EPS) se reduce.


Medidas para mitigar la dilución

En muchos sistemas legales, como el español, los accionistas cuentan con el derecho de suscripción preferente, que les permite adquirir acciones nuevas en proporción a su participación actual antes de que se ofrezcan al mercado. De este modo, pueden evitar ser diluidos si ejercen ese derecho.

También existen mecanismos como:

  • Emisión de derechos negociables, que pueden venderse si el accionista no desea acudir a la ampliación.
  • Ampliaciones liberadas, donde las nuevas acciones se entregan gratuitamente y proporcionalmente, evitando el efecto dilutivo.
  • Aumentos de capital compensados con aportaciones equivalentes de valor, como adquisiciones estratégicas o reducciones de deuda.

Dilución y valoración en Bolsa

Los analistas financieros suelen tener muy en cuenta el impacto de la dilución a la hora de valorar una empresa. Se analiza cómo afectará a:

  • El beneficio por acción (BPA).
  • El valor contable por acción.
  • Los múltiplos de valoración (PER, EV/EBITDA, etc.).
  • La percepción del mercado sobre la gobernanza y política de emisión de acciones.

Las empresas que emiten acciones frecuentemente sin una justificación clara pueden generar desconfianza entre los inversores, ya que puede percibirse como una estrategia dilutiva que castiga a los accionistas actuales.


¿Siempre es negativa la dilución?

No necesariamente. Si la empresa utiliza los nuevos recursos obtenidos con eficacia (para financiar proyectos rentables, adquirir activos estratégicos o reducir deuda), el valor total de la empresa puede aumentar más que la dilución sufrida. En ese caso, aunque el accionista posea un porcentaje menor, el valor de su participación puede crecer.

Lo importante es que la emisión de acciones vaya acompañada de una política clara de creación de valor y transparencia en la gestión.


La dilución es un concepto clave en la inversión en acciones y refleja cómo pueden cambiar los equilibrios dentro del capital de una empresa. Entender su impacto permite al inversor tomar decisiones informadas y proteger su participación cuando se producen ampliaciones de capital u operaciones corporativas.